martes, 11 de noviembre de 2008

LA Paz



El lugar que me acogerá los próximos doce meses. Suena bien, La Paz, nombre femenino, como una promesa de sosiego, aunque espero que represente todo lo contrario a lo que sugiere. Veinticuatro horas tras iniciar el viaje desde Sevilla, una pérdida incomprensible de tren por dormirme en Santa Justa, gigantesco ataque de pánico, tres horas del siguiente Ave cogido inextremis maldiciendo mi suerte , mil juramentos descreídos de que es la última vez que me pasa, remake esperpéntico de Jakie Brown en Barajas, carreras desesperadas, el alivio de un uniforme azul y la sonrisa dentrífica de la azafata de Aerosur que me indica el asiento. Doce horas de vuelo sedante sobre el Atlántico, escala en Santa Cruz, planeo nocturno sobre los Andes, aterrizaje. Descarga eléctrica al descubrir que he perdido el equipaje completo. Incredulidad y doscientas mil maldiciones más. Derrota, resignación y montañas de neón azul y amarillo que veo pasar con indiferencia mientras me conducen al hotel. La mañana siguiente me despierta con la noticia de que han llegado mis maletas y acompañado por Ana subo en taxi al aeropuerto del Alto. 24 horas después contemplo boquiabierto el lugar que me acogerá los próximos doce meses. La Paz se muestra cegadora y deslumbrante bajo un sol irreal.


El espectáculo impresiona, una gigantesca caldera, de roca parduzca, jalonada de volcanes nevados. Rápidamente aprendo los nombres; Illimani, Condoriri y Huayna Potosí, tres centinelas de imponentes cabezas canosas que vigilan la ciudad. El espectáculo continúa según bajas la vista. Laderas y laderas de casas de ladrillo y adobe desafían la lógica, pareciendo que van a desplomarse al vacío en cualquier momento. Esta desordenada ola de casitas desciende suavemente hasta el fondo de La Paz donde se interrumpe bruscamente por los rascacielos de Sopocachi. Allí el espectáculo resulta más desconcertante, como un Manhattan trasplantado al corazón de los Andes rodeado de fabelas miserables repletas de pintadas políticas. Suena bien La Paz, se ve bien La Paz, me gusta La Paz.

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