Llevamos casi mes en La Paz y este país no deja de sorprendernos. La situación política es apasionante. El 21 de Octubre, es el día señalado para intentar llegar a un acuerdo sobre la nueva Constitución que promueve el gobierno de Evo Morales. Mientras los diputados discuten en el Congreso, una marcha de más de treintamil mineros, sindicalistas , campesinos y cocaleros cercan el edificio y anuncian que no se marcharán ni dejarán salir a los diputados hasta que haya un acuerdo sobre la Ley.
En medio de un enjambre de whipalas (bandera indígena) que se dirige entre cánticos furiosos la Pérez arriba para tomar la plaza Murillo puedes respirar el espíritu de todo un continente. Más de quinientos años de lucha y sufrimiento, bailes y tamboradas, cholitas que mascan hojas de coca y se preparan impasibles para pasar la noche entera frente al parlamento, ponchos rojos desfilando como fogonazos en la noche paceña. Recuerdas a Cortazar, a Fidel , a los desaparecidos de la plaza de Mayo, a Borges y Maradona , a Aureliano Buendía mirando el pelotón de fusilamiento. Te sientes privilegiado, orgulloso y sumergido en la magia de América Latina. A medianoche el propio Evo Morales sale a la plaza a bailar acompañado de sus cholitas y ministros. Hay acuerdo para la nueva Constitución. La multitud celebra alborozada, y Ana baila con un tipo disfrazado de cóndor. Macondo nunca duerme.
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